miércoles, 10 de febrero de 2016

Realidad de la educación bilingüe e Interculturalidad en el Ecuador



Realidad de la educación bilingüe e Interculturalidad en el Ecuador
Reinaldo Meza Bolaños

     Uno de los procesos más relevantes de la historia social del Ecuador durante las últimas décadas es, sin duda, la emergencia de la etnicidad y la consolidación del movimiento indígena como un actor político destacado en la escena nacional. Hemos sido testigos de la presencia de un movimiento que se ha caracterizado por su alta capacidad de movilización e interpelación a las altas instancias de los poderes públicos, así como por su discurso de fuerte contenido ideológico.  En la cristalización de ese proceso, cabe destacar la presencia de al menos dos grandes ejes reivindicativos que han permitido aglutinar las demandas históricas de buena parte de la población indígena.  Nos estamos refiriendo a lucha por la tierra y la territorialidad por un lado, y a la exigencia de la educación intercultural bilingüe por el otro.  El objeto de estas páginas es, precisamente, el de proponer algunas reflexiones sobre la importancia de los proyectos de educación indígena, sus logros y sus aparentes limitaciones.  Todo ello con la intención manifiesta de contribuir a un debate que, por la trascendencia del tema, consideramos ineludible el tratamiento de estas propuestas de carácter popular e intercultural.
     Desde las primeras décadas del siglo XX, el tema de la educación en el medio rural ha sido reiteradamente tomado en consideración por todos aquellos interesados en mejorar las condiciones  de vida de la población indígena.  Cabe destacar, en este sentido, la experiencia pionera de las escuelas auspiciadas a partir de los años treinta.
Ejemplo de esa realidad cabe tomar como ejemplo lo sucedido en el cantón provincia de Pichincha en donde para le época surge la figura emblemática de esa mujer líder  Dolores Cacuango”, indígena que lucho por una alfabetización para su pueblo ya consideraba que este tipo de educación de intercultural constituia en un instrumento mas de la lucha hemancipadora, porteriorme en la década de los cincuenta y sesenta la presencia de un organismo conocido como la misión andina tuvo semilar objetivo y de esta manera poniendo énfasis en la construcción de escuelas para las comunidades indígenas con apoyo nacional e internacional y a todo costa fomentando campañas de alfabetización en las comunidades de la serranía ecuatoriana, impulsadas en algunos casos por ordenes religiosas como es el cpara quien la alfabetización constituía un instrumento más de la lucha emancipadora.  Posteriormente, propuestas como las de la Misión Andina entre las décadas del cincuenta y del sesenta, con su énfasis en la construcción de escuelas y en el fomento de campañas de alfabetización entre las comunidades serranas, impulsadas por algunas ordenes religiosas, como es el caso de  la Diócesis de Riobamba, bajo el liderazgo de monseñor Leonidas Proaño y que posteriormente se les llego a considerar como “el curita de los indígenas”,  las iniciativas bilingües de la Federación Shuar en el oriente Ecuatoriano(1964). Y los propios avances de la educación estatal laica, constituyeron factores significativos en la promoción del cambio en la sociedad rural. Esta realidad estructural de los espacios más apartados del ecuador particularmente la región Andina y oriental del ecuador, fueron escenarios de transformación social entre los años sesenta, porque e el sector indígena se constituyó en un permanente exigido de sus derechos y por su reivindicación social es decir estabas en contra de las precarias formas de trabajo, por la desaparición del régimen gamonal feudal y por la definitiva liberación de la mano de obre en la hacienda.
     Todas las experiencias educativas enumeradas culminaron en la consecución de una serie de logros importantes. Hicieron posible la aparición  importante de líderes que como consecuencia de la realidad en la que vivían estos sectores de indígenas y campesinos y con la importante capacitación que recibieron comenzó la lucha como factor estratégico del cambio social, los contenidos reivindicativos de aquellas iniciativas derivaron en buena parte, un proceso de fortalecimiento de su identidad.  Es destacable, en este sentido, el reconocimiento de la importancia de la utilización del propio idioma en el aprendizaje. No podemos dejar de mencionar, además, la creación de una estructura educativa a cargo de la sistematización de las experiencias pedagógicas indígenas y la creación de la Dirección Nacional de Educación Indígena Intercultural Bilingüe en 1988, dieron un sustento legal y organizacional de esta estructura intercultural.
En el proceso de negociación del actual sistema de enseñanza indígena, algunos líderes tenían como planteamiento inicial la indispensabilidad de una formación bilingüe e intercultural para todos los ecuatorianos.  El razonamiento implícito era bien simple: la interculturalidad, para ser efectiva, tendría que darse en igualdad de condiciones. Hasta ahora, no obstante, la educación intercultural bilingüe es la educación de los indígenas, sector de la población cuya inserción en una cultura hegemónica diferente a la suya le hace ser intercultural casi por necesidad. En este estado de cosas, parece que los únicos que deben tomar conciencia, conocer y respetar la realidad heterogénea del país son los indígenas, habida cuenta de que en las escuelas no indígenas (denominadas habitualmente como hispanas), apenas se ha adoptado algún tipo de medida en este sentido. Siguiendo con aquellos planteamientos iniciales, estas escuelas, como el resto, debieran también incorporar el conocimiento de otras lenguas, valores y costumbres en los contenidos de sus planes de estudios. Si consideramos la naturaleza plural del Estado ecuatoriano, sería razonable, en principio, que su sistema educativo fuera fiel reflejo de esa pluralidad. Y es que, en última instancia, un modelo como el actual, que deja en manos de un sector de la población el indígena  la práctica de la interculturalidad, difícilmente puede contribuir a la existencia de una sociedad tolerante que en su conjunto valore y respete las otras culturas presentes en el territorio nacional, y que considere a los sujetos de esas culturas como ciudadanos de su misma categoría. En palabras de Wolfgang Küper:
     "Interculturalidad no puede ser solamente para los pueblos indígenas y sus escuelas en el esfuerzo de adquirir y apropiarse valores y patrones de comportamiento de las otras culturas; ella vale también para las escuelas hispanohablantes en el esfuerzo por reconocer las culturas indígenas en sus valores, sus formas de expresión y sus tradiciones, tratar de conocerlas y sobre todo de ver en sus miembros ciudadanos de un común Estado con los mismos derechos y obligaciones y como tales merecedores de respeto" .
     Quizás no debieran existir dos sistemas educativos paralelos, o quizás sí, y el movimiento indígena no haya querido delegar en el sistema tradicional algo tan importante como la educación de sus hijos.  No debe extrañarnos esta actitud de la dirigencia, habida cuenta el trato displicente y “etnocida” que históricamente han recibido los estudiantes indígenas en las escuelas rurales.                         Cabría preguntarse, en otro orden de cosas, hasta qué punto es posible pensar en la interculturalidad para todos partiendo de la base de la existencia real de dos modelos en última instancia segregados.  Hasta el momento, la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) goza de una amplia autonomía, con capacidad de diseñar un sistema diferente al sistema de educación publica, en teoría más acorde con la realidad, las necesidades y las expectativas de las familias indígenas. Esa capacidad podría ser considerada como un argumento de peso capaz de justificar la existencia de dos estructuras paralelas; pero esa misma duplicidad nos coloca ante la disyuntiva de si es o no posible construir una sociedad capaz de respetar el derecho a la diferencia sin partir previamente de un conocimiento veraz de lo que implica dicha diferencia.
     Los resultados concretos de más de una década de educación bilingüe dejan mucho que desear. Todavía hay demasiadas comunidades sin escuelas, y demasiadas escuelas infradotadas de medios y de docentes. Con frecuencia, además, el supuesto modelo intercultural se ha limitado a traducir, en lo que a procedimientos, contenidos y valores se refiere, la praxis de la escuela tradicional al medio indígena. No olvidemos que la formación del alumno debe partir del análisis de la colectividad a la que pertenece, referente de identidad, para posteriormente irse abriendo a otros entornos más amplios a los que también el individuo se adscribe, y de los que asimismo participa.  De hecho uno de los principales déficits de la escuela tradicional era el menosprecio hacia los valores de la cultura local; menosprecio absolutamente coherente para con un modelo educativo cuyo objetivo prioritario era, por encima de todo, borrar las diferencias en aras de la construcción de una ecuatorianidad artificiosamente homogénea. En este sentido, por desgracia, todavía no se han elaborado suficientes materiales didácticos específicos sobre las diferentes culturas que coexisten en el país como para que el objetivo del conocimiento, primer paso hacia una revalorización real de lo propio, pueda empezar a cumplirse, y con él avanzar hacia una interculturalidad efectiva.
     Esas carencias han implicado un empobrecimiento de las realizaciones concretas con respecto a las expectativas despertadas en su día en favor de la educación intercultural. Buena muestra de ello es la actitud recurrente de muchos potenciales usuarios de las escuelas bilingües que, aun contando con centros en la propia comunidad, prefieren llevar a sus hijos a la escuela hispana más cercana, aunque ello implique desplazamientos incómodos desde todos los puntos de vista. Esta realidad, bastante evidente a los ojos de un observador, va más allá de los comportamientos individuales y trasciende incluso la actitud de  maestros y centros que a pesar de su ascendencia indígena, son reticentes a incorporarse a la DINEIB. Algo está pasando pues y bien grave con la educación intercultural bilingüe en el ecuador.
     Un elemento importante que explica parcialmente esta paradójica situación es la tendencia reacia de ciertos docentes a cambiar los planteamientos educativos en los que ellos mismos fueron formados. Se trata de un cambio ciertamente difícil, y más en las condiciones laborales y salariales a las que la Administración ecuatoriana los condena, pero indispensable si no se quiere estar reproduciendo permanentemente los caducos “moldes tradicionales”. Tendría que ser prioritario, para los propios profesionales del ramo, la conveniencia de conocer las características del medio sobre el que actúan: desde la lengua materna de los niños a los que atienden, hasta la trascendencia de la tradición oral en las culturas indígenas, pasando por las características sociales, económicas y organizativas de las comunidades implicadas.
     Tampoco hay que olvidar la concepción sumamente funcional que algunos indígenas tienen de la escuela: un mero centro de alfabetización en castellano y poca cosa más. "Si el huambra ya sabe quichua, lo que quiero es que aprenda castilla, “castellano”  Esta respuesta, por ejemplo, obtenida al interpelar a un padre de familia del sector rural de la provincia de  Chimborazo acerca del porqué de su preferencia por la escuela hispana sobre la bilingüe presente en su comunidad, es compartida por muchos otros y revela un comportamiento ante la formación ampliamente generalizado a lo largo y ancho de las parroquias indígenas de la sierra.  Se trata, en definitiva, de una actitud que no puede desligarse del contexto socio-económico en que se desenvuelven mayoritariamente las familias indígena-campesinas: "la situación de miseria, marginación y pobreza provoca en la población indígena una legítima expectativa de garantizar a sus niños un futuro mejor a través del acceso a la sociedad que funciona con esos modelos de explicación" del mundo blanco-mestizo y diferentes de los suyos propios. En un entorno de carencias tan acusadas, donde procurar la subsistencia diaria ya es de por sí difícil la educación intercultural bilingüe no suele ser considerada como una demanda prioritaria más que en los planteamientos de algunos dirigentes. De, las comunidades indígenas constituidos en algunos casos en los pioneros de esta realidad intercultural.

De todas formas, como muy bien apunta Ruth Moya "No deja de ser desconcertante la disolución progresiva de la propia utopía pedagógica y las imprecisiones de la propuesta en virtud de la explicación general de que la mirada de corto plazo se debe al hecho de que las poblaciones indígenas tienen ante sí la urgencia de resolver sus necesidades inminentes”.
     Ligado a este, otro factor a considerar es la contradicción constatable en muchos espacios predominantemente indígenas entre el discurso de unos líderes orgullosos de su identidad, y una praxis en la cotidianidad de numerosos comuneros de desvalorización de lo propio en relación a lo ajeno.  A contrarrestar esta tendencia podría contribuir una más alta consideración por parte de toda la sociedad de la riqueza contenida en la pluralidad étnica y cultural del territorio nacional. Esa consideración debiera verse reflejada, por ejemplo, y más allá del mero respeto y de la folklorización, en una presencia mayor del quichua y de las otras lenguas nativas en la totalidad de las esferas de la vida pública y privada: empezando por hacerlas extensivas a todos los niveles educativos incluido el universitario, en los medios de comunicación, en la asistencia sanitaria y por qué no, en las propias instancias del Gobierno Nacional y de la judicatura.  Tendría que ser una práctica común y corriente la posibilidad de ejercer el derecho de cada quien a expresarse en cualquiera de esas esferas en su propia lengua, y para ello, la Administración habría de procurar los medios pertinentes. Somos conscientes de las dificultades y reticencias que este tipo de propuestas generaría actualmente en una sociedad como la ecuatoriana; pero no es menos cierto que el único camino posible para que lenguas minoritarias y/o secularmente subordinadas no se vean en el futuro circunscritas, en el mejor de los casos, únicamente al mundo doméstico, es que sean útiles y necesarias socialmente en sus ámbitos de dominio lingüístico.
     A tenor de estas reflexiones, como colofón, hay dos ideas que nos parece conveniente enfatizar.  La primera se refiere al papel estratégico de la educación como elemento fundamental de construcción y transmisión de valores, de toma de conciencia de la realidad y, en última instancia, de cambio social a largo plazo. Los espacios ganados por el movimiento indígena a partir de la consolidación de una dirigencia formada y con capacidad de articular un discurso político propio es buena muestra de ello.
La segunda por su parte, hace alusión a la necesidad de que la interculturalidad se extienda al conjunto de la sociedad ecuatoriana y no quede relegada a un solo sector de ésta. Más todavía: el análisis de los resultados obtenidos por el modelo educativo bicéfalo vigente pone en entredicho la visión triunfalista que a menudo se difunde sobre los logros del proceso negociador que condujo a la institucionalización de la educación bilingüe. La precariedad de infraestructuras es tal, que prácticamente amenaza con vaciar de contenido efectivo la autonomía de la DINEIB. Parece como si una vez más, y bajo la apariencia de un nuevo espacio conquistado por el movimiento indígena, el Gobierno Nacional haya continuado con su praxis tradicional de relegar a los “indios los asuntos de los indios”, pero sin ninguna intención real de asumir la interculturalidad como un asunto de Estado.
     En una rápida visión histórica diría que el concepto de bi-culturalidad precedió al de «interculturalidad». La bi-culturalidad es al bilingüismo lo que el haz al envés, y se empleó en los contextos de las primeras etapas de la educación bilingüe transicional o asimilacionista (algunos también la llaman «asimilista» porque servía para asimilar o integrar al indígena en la llamada «sociedad mayor»).  A menudo este concepto partía de la aceptación de que si era posible adquirir dos sistemas lingüísticos, era igualmente posible adquirir dos sistemas culturales. El matiz importante era que si la lengua materna se usaba como puente para pasar a la lengua mayoritaria, también la cultura propia permitiría el tránsito a la cultura mayor.
     Esta idea del relativamente fácil pasaje de una lengua y una cultura a otra lengua y cultura en contextos de bilingüismo social tiene varios problemas, pero yo mencionaré solamente dos. El primero es que no se considera la interacción dialéctica de las lenguas y las culturas en una sola y única estructura social, y el segundo es que no se considera la condición diglósica de ese mismo bilingüismo y en consecuencia, las escasas posibilidades de una integración sin fracturas, es decir, sin graves riesgos para la identidad de los pueblos.
     El concepto de interculturalidad, surgido también de contextos de educación bilingüe, parte de consideraciones distintas, entre las que se debe destacar la de la diversidad (histórica, cultural, lingüística, ecológica, etc.), ya no como «barrera» sino como «recurso». De ahí que se haya hablado igualmente de «unidad en la diversidad», aunque esa misma noción de «unidad» haya estado formulada a medias. Basta agregar sin embargo que el matiz central de esa  unidad, en la mayoría de discursos político-culturales y pedagógicos latinoamericanos, tenía como paradigma la unidad de los excluidos y marginados. Es necesario agregar también que, así como la contrapartida del bilingüismo a secas era el bi-culturalismo, el bilingüismo de mantenimiento y desarrollo es la contrapartida de la interculturalidad.  Por su parte, el bilingüismo de mantenimiento y desarrollo supone el reconocimiento, valoración y potenciación de la propia identidad.
     De ahí en adelante, como veremos a través de ejemplos específicos, la interculturalidad ha sido enfatizada en menor o mayor grado respecto al bilingüismo, dando lugar a designaciones como educación bilingüe intercultural, EBI, o educación intercultural bilingüe, EIB, así, con este distinto orden de precedencia de intercultural. En el caso de Colombia se usa el concepto de etno-educación con acento en el desarrollo endógeno de los pueblos indígenas, pero dando cabida a la interculturalidad como horizonte socializador.
En conclusión el debate sobre la educación e interculturalidad pretenden algunas propuestas para promover la interculturalidad en la educación básica y su reforma educativa pero esta propuesta debe estar orientada desde el ministerio de educación y el estado, para rescatar y difundir los conocimientos científicos y tecnológicos ancestrales que son parte de su legado cultural impulsando verdaderas campañas para su difusión a todo nivel, sobre la filosofía del modelo de sistema de educación intercultural bilingüe tomando en cuenta los componentes formación y flexibilidad.
Bibliografía:
educacion.gob.ec/educación-intercultural-bilingüe/
cci.nativeweb.org/bole tin/dic99/breton.html
www.andes.info.ec/.../ecuador-fortalecera-modelo-sistema-educacion-int...









lunes, 11 de enero de 2016

MITO: EL LIBRE INGRESO DE LOS BCHILLERES A LA UNIVERSIDAD ECUATORIANA.

MITO: EL LIBRE INGRESO DE LOS BCHILLERES A LA UNIVERSIDAD ECUATORIANA.

Reinaldo Elías Meza Bolaños
Se manifiesta por grandes cadenas de TV y radio y otros medios de comunicación que en el Ecuador vivimos una etapa diferente de la realidad educativa a nivel superior por parte de los altos personeros de la SENECYT (Secretaria de educación Superior, Ciencia,  Tecnología e Innovación. La constitución política del Ecuador aprobada en el 2008 dice:
Art. 356.- La educación superior pública será gratuita hasta el tercer nivel.
El ingreso a las instituciones públicas de educación superior se regulará a
Través de un sistema de nivelación y admisión, definido en la ley. La
Gratuidad se vinculará a la responsabilidad académica de las estudiantes y
los estudiantes.
Con independencia de su carácter público o particular, se garantiza la
igualdad de oportunidades en el acceso, en la permanencia, y en la
movilidad y en el egreso, con excepción del cobro de aranceles en la
educación particular.
El cobro de aranceles en la educación superior particular contará con
mecanismos tales como becas, créditos, cuotas de ingreso u otros que
permitan la integración y equidad social en sus múltiples dimensiones.

Manifestando, que todos los bachilleres podrán acceder a la universidad en igualdad de oportunidades, pero la realidad es otra ya que en los actuales momentos los estudiantes bachilleres enfrentan una dura realidad y que se ha atribuido como una verdadera crisis educativa por los nuevos requisitos para el ingreso a las universidades, la realidad es que se vive un régimen de retroceso con la “revolución ciudadana”, este partido político ha privado el derecho de libre  ingreso a los establecimientos de educación superior. El  gran problema evidenciado no es que entran los mejores estudiantes a la universidad, lamentablemente la universidad pública no dispone de una adecuada infraestructura, recurso humano y otros recursos, que permita dar cabida a la mayoría de aspirantes para continuar con los estudios superiores. Por eso aquello de los exámenes solo es un pretexto para dejar fuera a los estudiantes: Como se puede medir la aptitud, las destrezas e inteligencia con una simple prueba, todo eso se ha considerado como una barbaridad. También se ha manifestado que existe sobrepoblación estudiantil, pero solo el 20% de los que pueden estudiar entran a la universidad eso es otra farsa, en consecuencia no existe el libre ingreso a la Universidad, en consecuencia lo que el Estado Ecuatoriano debería preocuparse es: asignando mayor presupuesto para la Educación “gratuita y de calidad como manifiesta el gobierno”.
Por estas sircunstancias que son la realidad de la educación superior en el ecuador desde décadas anteriores, los movimientos estudiantiles secundarios y universitarios han sido prótagonistas e grandes luchas de reinvidicación incluso en las dictaduras militares y civiles que tambien ha vivdo el ecuador incluso ofrendando vidas de muchos ciudadanos y dirijentes estudiantiles para exijir derechos en beneficio de los estudiantes y del pueblo en general.

Una de esas luchas trascendentales fue la que se realizó a inicios de 1969 y que concluyó el 29 de Mayo del mismo año, cuando valientes y consecuentes jóvenes bachilleres y universitarios dirigidos por la FESE y la FEUE(en ese tiempo estas organizaciones tenían compromiso popular y estaban alejadas del oportunismo, el gobierno y el revisionismo), se tomaron la Universidad de Guayaquil para protestar y exigir la abolición del examen de ingreso para los jóvenes de los sectores populares y por lo tanto dejar sin efecto la discriminación en la educación superior. En esa ocasión, Velasco Ibarra ordenó reprimir brutalmente con la fuerza pública y militar y carabineros, generándose una verdadera masacre que segó la vida de más de 30 estudiantes y bachilleres, y además detuvo-torturó a otros 140 estudiantes; esta “operación de limpieza” tuvo la brutal complicidad del Consejo Universitario de la misma Universidad; pero por otra parte existió la solidaridad, la conciencia, la organización y la lucha firme y decidida de jóvenes estudiantes dispuestos a conquistar este justo derecho… se multiplicaron las voces y el descontento por todo el país estalló la bronca en Quito, Riobamba, Cuenca, Loja y otras ciudades del ecuador.
Producto de este proceso de lucha, en Junio de 1970, el gobierno reaccionario decreta la eliminación del examen de ingreso y por lo tanto se conquista el libre ingreso a la Universidad de Guayaquil y posteriormente a toda la Universidad Pública del Ecuador, creada por el actual régimen
El Presidente Constitucional de la República, economista Rafael Correa Delgado, en ejercicio de las facultades previstas en el número 13 del artículo 147 de la Constitución de la República, emitió el Decreto Nº 865 mediante el cual se expidió el Reglamento General a la Ley Orgánica de Educación Superior –LOES- que está vigente desde octubre del 2010.
Para cumplir con el objetivo establecido en la Ley Orgánica de Educación Superior y alcanzar sus fines, era necesario expedir un reglamento general que permita la correcta aplicación de los principios constitucionales y legales en el ámbito de aplicación de la LOES.
Contenido del Reglamento
Los capítulos del Reglamento hablan de: La igualdad de oportunidades; de la calidad de la Educación Superior; del Principio de  Pertinencia; de la  Tipología; de la Autodeterminación para la producción del  pensamiento y conocimiento;  de los Organismos Públicos del Sistema de Educación Superior; del Patrimonio y financiamiento de las Instituciones de Educación Superior; de la Intervención a las Universidades y Escuelas Politécnicas; de la Suspensión; del Procedimiento para imponer sanciones a las Instituciones de Educación Superior.
Tiene nueve Disposiciones  Generales, veintiocho Disposiciones  Transitorias y una Disposición Final que establece que el Reglamento entrará en vigencia a partir de su publicación en el Registro Oficial.
 
Busca mejorar la calidad
En los considerandos del Decreto se destaca que la Ley Orgánica de Educación Superior, define los principios, garantiza el derecho a la educación superior de calidad que propenda a la excelencia, al acceso universal, permanencia, movilidad y egreso sin discriminación alguna.
Que con la vigencia de la Ley Orgánica de Educación Superior se establecen las regulaciones para el Sistema de Educación Superior, los organismos e instituciones que lo integran, determina los derechos, deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas, y establece las respectivas sanciones por el incumplimiento de las disposiciones constitucionales y las contenidas en este instrumento legal.
Que la Educación Superior tiene como fines ser de carácter humanista, cultural y científica, constituyéndose como un derecho de las personas y un bien público social que, de conformidad con la Constitución de la República, responderá al interés público y no estará al servicio de intereses individuales y corporativos.
CUAL ES LA PROPUESTA DEL GOBIERNO?
Meses atrás, el gobierno a través de los conocidos “tecnócratas” de la SENESCYT presentó a la sociedad ecuatoriana la propuesta del SNNA que, según él, garantizará el acceso de los bachilleres más aptos y con “vocación” a las universidades en base a su tan promovida “meritocracia”, para así, supuestamente, combatir la deserción escolar (de acuerdo a datos gubernamentales, de cada 100 bachilleres que ingresan a la U apenas 6 obtienen su título) y optimizar los recursos estatales. El SNNA comprende, en forma resumida, los siguientes elementos:
Inscripción por internet de todos aquellos bachilleres que quieren cursar la universidad, en la que tienen que escoger 10 carreras y 5 instituciones educativas de su interés; a continuación los inscritos deben rendir una serie de pruebas estandarizadas, supuestamente para medir las “aptitudes” y además determinar las falencias de la educación media; posteriormente, quienes aprueben dichas evaluaciones, deben ingresar a un curso de nivelación, permitiendo al aspirante rendir un prueba de exoneración si no desea seguir el curso; finalmente los bachilleres deben rendir un examen de “conocimientos”. Después de atravesar todo el proceso mencionado recién, solo “los mejores”, podrían ingresar a la universidad y cumplir sus metas y sueños.
Todo este proceso busca cumplir con la concepción gubernamental de utilizar a la educación ecuatoriana y plasmar lo que el propio Presidente de la República dijo en la cadena sabatina del 28 de enero del 2012: “a la universidad no pueden ingresar todos, solo los capaces, los que tienen vocación”, para así, según el correísmo, evitar el despilfarro de recursos económicos del Estado en quienes son “vagos” y asisten a la universidad solo para perder el tiempo y “calentar las bancas”.
Buscan combatir la deserción escolar sin tomar en cuenta que la principal razón de ésta se debe a la falta de recursos económicos y problemas sociales como familias disfuncionales  y no al nivel educativo del estudiantado. El Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia indica que la necesidad de trabajar obliga a muchos niños y adolescentes a interrumpir o abandonar sus estudios; en el país apenas uno de cada cinco adolescentes trabajadores puede estudiar y trabajar a la vez; según el sociólogo Alberto Solano de la Sala Torres,  el 38% de la población ecuatoriana vive en situación de pobreza general y el 30% en situación de extrema pobreza, es decir,  éstos últimos subsisten con 0,50 centavos de dólar diarios.
Como vemos, una de las principales razones de la deserción escolar se debe a la crisis económica del país y por el aumento de la pobreza; si no se resuelven esos problemas la deserción será mayoritaria.
Pretender resolver el problema de la deserción universitaria tomando un examen de ingreso es como resolver el problema de la mendicidad apresando a los mendigos.
Lo dicho por el Presidente de la República en la mencionada cadena sabatina no es más que una manera de satanizar y menospreciar a la juventud ecuatoriana, a pesar de que en la propia Constitución de la República, por la que él tanto abogó, en su artículo 39 indica que los jóvenes son considerados actores estratégicos del desarrollo del país.
Los resultados iniciales de la aplicación de este sistema de admisión, en el denominado plan piloto, son desastrosos. De más de 57 mil inscritos, solo 45.133 rindieron el primer examen, de esos solo 19.763 aprobaron y 13.972 deben acudir al curso de nivelación, es decir, inicialmente, sin el segundo examen  más de 20 mil jóvenes se quedaron sin su derecho a estudiar.
Una de las razones para la reducción de cupos en varias instituciones educativas responde a que desde la SENESCYT se estableció que toda universidad para poder ser acreditada debe contar a lo mucho con 40 alumnos por aula.
La inscripción por internet, el principal argumento del gobierno es que este nuevo mecanismo facilita el proceso de inscripción de los bachilleres, evita los peregrinajes, y elimina las largas columnas de estudiantes y padres de familia en las afueras de las facultades. Pero lamentablemente el problema no termina ahí si bien es cierto que la tecnología es un importante recurso que debe ser puesto en práctica en toda circunstancia, también es menos cierto que todos los ecuatorianos tenemos la posibilidad de acceder sin dificultad a este medio de comunicación sobre todo a los sectores rurales históricamente desfavorecidos para el ingreso a todos los niveles de educación y más aún a la universitaria. Según los resultados obtenidos por el INEC en el censo  del 2011, en el sector rural apenas el 22% de habitantes utiliza computadora, el 15% tiene acceso a internet y apenas un 6% posee internet en sus hogares. Queda claro que con este nuevo mecanismo los grandes perjudicados son los hogares de escasos recursos económicos.
El Estado debe garantizar que la mayoría de los bachilleres de la ciudad y el campo puedan inscribirse a través de este nuevo mecanismo e implementar otros adicionales que permita ampliar la cobertura. Es decir un método que asegure el ingreso a la U.
Ante la propuesta de rendir una prueba de “aptitudes” estandarizada, previo al curso de nivelación, en la aplicación del plan piloto se evidenció que no fue de “aptitudes” únicamente sino también de conocimientos y no solo sirvió para identificar las falencias de los colegios, como dice el gobierno, sino que se convirtió en el primer filtro por el que atraviesan los bachilleres.
Consideramos que esta prueba no puede ser de carácter punitivo y discriminatorio, es una realidad que la educación media tiene desniveles, seguramente un alumno de colegio privado que cuenta con buena infraestructura, con internet, laboratorios, material didáctico necesario y con docentes capacitados rendirá mejor el examen que un alumno de un colegio público rural que no cuenta con todo lo mencionado anteriormente; pero esto no es por culpa de los estudiantes sino del propio Estado. Se debería tomar una prueba que solamente permita identificar las falencias y los vacíos académicos de los aspirantes y trabajar para que sean resueltas en la educación media por la máxima autoridad educativa y para que en algo sean cubiertas en el curso de nivelación y que no se limite el acceso.
Cómo no van existir desniveles en le educación secundaria si en nuestro país solo existen 18 instituciones educativas del “milenio”, mientras la gran mayoría de establecimientos se caen a pedazos, aún hay escuelas unidocentes y no existe una capacitación docente dirigida desde el Estado.
A eso se suma que no se destina el presupuesto necesario para educación; en este año se debió entregar el 5.6% del Producto Interno Bruto (PIB) y solo se entregó el 3.9% del PIB, a nivel de la educación superior se han reducido los presupuestos a todas las Instituciones de Educación  de Ecuador.
Hasta el momento existen 17 escuelas del Milenio en 14 provincias: Cotopaxi, Guayas, Pichincha, Santa Elena (2 escuelas), Imbabura (2), Esmeraldas, Loja, El Oro, Chimborazo, Napo, Manabí, Cañar (2), Santo Domingo de los Tsáchilas, Bolívar.
¿Cómo aplicar pruebas estandarizadas si, desde hace años, la psicología habla de las denominadas inteligencias múltiples que explican destrezas y aptitudes más o menos desarrolladas en unas y otras personas? Esto muestra la improvisación en este sistema de acreditar a un estudiante para que continúe los estudios en las universidades.
Ante la propuesta de desarrollar un curso de nivelación previo al ingreso a las universidades, estamos de acuerdo que es algo necesario por las falencias que tiene la educación media, pero lamentablemente hemos visto que el gobierno nuevamente está improvisando con la juventud estudiosa del país, pues en el curso de nivelación del plan piloto surgieron ya los primeros problemas como: la falta de los programa de clase, la falta de docentes y de espacio físico para desarrollar el curso; además, supuestamente para que no coincida con el horario de los cursos de las carreras, se han planteado horarios inadecuados hasta altas horas de la noche. Para colmo, el curso no garantiza el ingreso de los bachilleres a la universidad.
Consientes que la nivelación para los bachilleres es una necesidad, se han vertido varias propuestas entre ellas  que se ejecute el curso de nivelación en 6 meses y que sea totalmente financiado por el Estado, pero además que se garantice el acceso a la universidad, pues planteamos que este curso debe ser considerado como parte de las carreras universitarias y no signifique el alargue de las mismas.
En la propuesta del gobierno se señala que al finalizar el curso de nivelación los bachilleres deben atravesar por un nuevo filtro, y que deben rendir un nuevo examen, es decir, la nivelación es evaluada con un examen final, en el cual se determina quiénes están en condiciones de ingresar a la U y quiénes no. Se ha propuesto que el curso de nivelación sea evaluado permanentemente con notas parciales de trabajos, pruebas, exposiciones, deberes, etc. y que inmediatamente los estudiantes pasen al primer año de carrera sin rendir un nuevo examen, es decir,  una nivelación que asegure el ingreso a la U.
La falta de docentes universitarios y de infraestructura es una lamentable realidad, por esa razón la propuesta es que, el Estado fortalezca la inversión económica para la universidad pública, destinando mayor presupuesto para contratar nuevos profesores y se construya más infraestructura en los centros de estudio; en los últimos tres meses se han construido 17 nuevos edificios en el país para mejorar la función judicial, que si bien son necesarios no se ha tomado en cuenta que la infraestructura universitaria no ha cambiado desde muchos años atrás, mientras que con el paso del tiempo la demanda de bachilleres ha crecido.
Solo observemos la realidad en determinadas provincias: en Carchi anualmente se gradúan 2.000 bachilleres pero en la universidad de esa provincia apenas existe un cupo para 400; en la provincia de Imbabura se gradúan 5.000 jóvenes pero la UTN tiene cupos solo para 1.800; en la U. de Machala existieron 16.000 aspirantes pero solo existe  cupos para 3.000 a 4.000; y, en la U. Estatal de Guayaquil se registraron 42.272 aspirantes pero solo se admitirán a 17.245.
Entonces la ciudadanía se pregunta: ¿de qué sirve dar las pruebas y obtener buenos resultados si a la final no existen los cupos suficientes para todos y no hay las aulas y mobiliario suficientes?
Los funcionarios del gobierno señalan que éste es un sistema democrático pues permite a los bachilleres, desde el momento de la inscripción, escoger varias opciones de carreras, pero la aplicación del plan piloto demostró que este sistema no es nada democrático, pues, en base a un modo discriminatorio se establece que los mejor calificados van a las mejores carreras o a las primeras opciones escogidas y al resto se los ubica en otras carreras en virtud del orden de las opciones señaladas, en consecuencia privándole al estudiante a seleccionar la carrera de su aptitud incluso la universidad de su residencia, de esta manera obligándole a cambiarse de Provincia donde se encuentra la sede de dicha universidad asignada  por las autoridades de educación superior, evidenciándose graves problemas en el entorno social y familiar, es decir que la libertad de escoger su especialidad y la institución universitaria que más le convenga no existe, constituyéndose esta realidad en un verdadero mito.
Ya sucedió en el plan piloto en el que más del 50% de bachilleres no fueron asignados a las carreras de primera opción, ni a las de segunda opción; si no que fueron enviados a partir de la cuarta opción.
Y los estudiantes que ya no alcancen a las universidades serán ubicados en institutos Tecnológicos superiores, ¿Pero si el padre de familia y el estudiante quiere ir a la universidad, por qué tienen que asignarle ir a un Instituto tecnológico Superior?, ¿acaso no se respeta la decisión donde querer estudiar? Este sistema de control y de imposición coarta el anhelo, el deseo y el sueño de miles de bachilleres Ecuatorianos.
La Federación de Estudiante Secundarios del Ecuador están de acuerdo que es necesario cambiar la realidad actual de ingreso a las universidades y establecer un sistema de nivelación y admisión, pero éste debe garantizar el acceso a la educación superior de todos los bachilleres, debe ampliar la cobertura actual y no limitarla como lo hace el SNNA. Considerando que la actual infraestructura no satisface las necesidades para el crecimiento físico y académico de las instituciones educativas de nivel superior en nuestro país, es decir, el número de bachilleres que ingresaban los años pasados, hasta que existan las condiciones necesarias para recibir a todos, ya que en la constitución política del estado y demás leyes y reglamentos garantizan la universalización de  la educación en todos los niveles sin exclusión, pero en la práctica esta realidad no se cumple en consecuencia ratifico que esta práctica educativa se convierte en un verdadero mito.
Esta problemática que tiene que ver con la situación de la educación superior en el Ecuador es parte de todo el proceso de reformas que el gobierno viene desarrollando en el ámbito educativo, pero que se lo realiza de forma desordenada y dispersa, sin tomar en cuenta la opinión de todos los actores del sistema educativo, es decir, autoridades, maestros, padres de familia y principalmente de los estudiantes.
Es necesario trabajar por un gran diálogo social a nivel del país para trabajar en una reforma integral y ordenada de la educación ecuatoriana, pero con el aporte de todos quienes somos parte de la comunidad educativa que, sobre todo, implique materializar éste derecho como un derecho de todos y no como un privilegio de pocos, como pretende institucionalizar este sistema educativo como política de Estado.
Los estudiantes secundarios principalmente aquellos que aspiran a acceder a la educación superior exigen por todos los medios que se respete la constitución, la Ley Orgánica de Educación superior,  Reglamento de Régimen Académico, y demás disposiciones emanadas por el estado, que garantizan sobre manera el ingreso a las universidades, la gratuidad calidad y sin exclusión, es decir una educación para todos y todas pero todo esto se ha constituido en un mito.
Referencias Bibliográficas:
EcuadorUniversitario.Com

http://www.jrecuador.org/j/index.php/mov-secundario/15-los-estudiantes-secundarios-queremos-una-educacion-gratuita-de-calidad-y-accesible-para-todos http://www.schwartzman.org.br/simon/delphi/pdf/lopes.pdf http://www.filo.uba.ar/contenidos/carreras/educa/catedras/educacion1/sitio/Ecuador.htm
Entregado 10/01/2016